
Hermosa macla de aragonito rojizo, largo máx. 53 mm aprox.
El
aragonito o
aragonita es una de las formas
cristalinas del
carbonato de calcio (CaCO3), junto con la
calcita. Puede encontrarse en forma de estalactitas, y también en la
concha de casi todos los
moluscos y en el esqueleto de los
corales. Entre las variedades del aragonito destaca la llamada
flos-ferri (flor de hierro), que se asemeja a un hermoso coral.
El par
aragonito/calcita fue el primer caso de
polimorfismo mineral reconocido. Esto quiere decir que ambos tienen idéntica composición química, pero diferente estructura cristalina. Debido a esta diferencia, el aragonito es más soluble en agua que la calcita e inestable a temperatura y presión ambientes. De hecho, para periodos geológicos de tiempo (de 10 millones a 100 millones de años), el aragonito tiende a transformarse en calcita. Esta última propiedad puede usarse para determinar la edad de ciertas formaciones rocosas.
El
aragonito también pertenece a una
serie isomorfa, esto es, un grupo de minerales que pertenecen a la misma clase y presentan la misma estructura cristalina, pero cuya composición es diferente. El aragonito contiene sustituciones isomorfas de
bario (
witherita),
plomo (
cerusita),
cinc (
bromlita) o
estroncio (
estroncianita). Estos minerales forman el
grupo del aragonito.
En la naturaleza, el aragonito se presenta habitualmente en cristales romboédricos, sencillos o con macla múltiple, que le confieren aspecto de prisma hexagonal (aunque el aragonito no tenga estructura cristalina hexagonal, por eso se llama
pseudohexagonal). También formas hialinas coraloides (flos-ferri), fibroso o fibrosoradiado, estalactítico, oolítico y pisolítico.
El aragonito se forma a partir de aguas termales o
géiseres, aguas filtradas que han entrado en contacto con rocas muy calientes situadas a gran profundidad y que han vuelto a emerger a la superficie. Estas aguas disuelven minerales de las rocas a su paso, entre ellos, el
calcio. A medida que las aguas termales se evaporan, el calcio que contiene precipita y, cuando entra en contacto con el aire, se combina con el oxígeno y el dióxido de carbono formando los cristales de aragonito.
El aragonito puede encontrarse formando
estalactitas en cuevas. También puede localizarse en
rocas metamórficas o en
rocas sedimentarias de los fondos oceánicos, así como en los esqueletos de muchos organismos marinos vivos o recientemente fosilizados. Además, es común en zonas oxidadas de yacimientos metálicos.
Los yacimientos de aragonito más importantes se encuentran en España, entre los que destacan el de la localidad de
Molina de Aragón, en
Guadalajara, y los de
Cuenca, donde se encuentra en una gran variedad de colores. Pueden encontrarse cristales pseudohexagonales en Italia y Sicilia, agregados en piña en Marruecos y variedades estalactíticas y coraloideas en Arizona, Chihuahua (México), Francia (de color azul), Austria e Italia.
En
Eslovaquia hay una cueva entera formada de aragonito, llamada
La cueva de aragonito Ochtinská. Esta cueva está declarada
Patrimonio de la Humanidad por la
UNESCO, y es una de las tres cuevas de aragonito que se han descubierto en el mundo hasta el momento.